PINTURA Y VIDEOCREACIÓN: Patricio Hidalgo

Sueño de una fiesta en el tablao flamenco. Acrílico tela, 100×145 cm.

Con las videocreaciones flamencas, Patricio Hidalgo pretende mostrar una visión diferente del flamenco, ya que toda su obra parte desde una visión plástica y emocional, inspirada en sus ritmos, movimientos, cantes que inspiran a la pintura viva y recrea un nuevo imaginario de este arte.

Patricio Hidalgo indaga en estas cualidades y juega con tres elementos fundamentales: la mancha, el grito y el gesto.

Sueño de una fiesta flamenca. Acrílico tela, 190×180 cm.
Jerez. Sueño de una fiesta flamenca, acrílico tela, 190×180 cm.

Sus videocreaciones parten de la mancha y de los lugares insospechados adonde esta le conduce. Confía en la mancha, en el poder de la abstracción, en la expresividad de lo matérico. Y tiene claro que el origen de la pintura y lo emocional está ahí, en esa mancha informe que se concreta en el dibujo y pasa del caos a la armonía, pero permaneciendo libre, insobornable a toda relación de dominio

Camarón. Acrílico tela, 150×100 cm.

Fernanda. Acrílico tela, 150×100 cm.

El proceso del arte, en sus fundamentos, es de lo abstracto a lo concreto, y no al contrario. Pero la forma no llega sola. Exige trabajo, búsqueda, cultivo de la mancha y de su azarosa arbitrariedad. Patricio Hidalgo recorre así el camino que va de la abstracción a lo concreto, de la mancha al dibujo y la figuración, de lo emocional a lo racional, del azar a la medida.

Por otra parte, al igual que el origen de la pintura está en la abstracción, el cante jondo deriva del grito. Si todo lenguaje es grito domesticado, el cante jondo es una de las pocas formas de expresión en que la palabra logra burlar el intento de domesticación y sigue conservando su origen, su grito germinal, su sabor a “tierra” y a “primer llanto”, en el decir de la poeta Paca Aguirre. Pocos pintores han sabido congelar el grito como Patricio Hidalgo, hacerlo resonar desde el aparente silencio del lienzo, el papel y la videocreación y ponernos en escucha.

Riqueni. Acrílico y tinta sobre papel, 30×40 cm.

Pastora. Acrílico lino, 150×100 cm.
Mairena. Acrílico tinta papel, 110×80 cm.

Finalmente, el gesto: en los cantaores que sacan de sí sus entrañas a través del quejío; en las bailaoras que con movimientos abisales detienen el tiempo y su demolición. El gesto es ese “instante hermoso” del que nos hablaba Diderot, el momento preciso en que la acción presenta su máximo de belleza, claridad y expresión. En este trabajo del pintor, que es una anatomía de la expresividad del gesto, son fundamentales la intuición, donde coaligan percepción y sentimiento, y la rapidez de la ejecución, en la que Patricio Hidalgo es un maestro. Por eso, entre otras razones, el flamenco es un terreno propicio para él, por tratarse de un arte en permanente acción, siempre vivo. Por eso y porque es un pintor con compás, que ha sido capaz de alcanzar esa extraña mezcla de proporción armónica y agónica expresividad que caracteriza al flamenco.

Paco de Lucía. Acrílico tela, 100×81 cm.

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