FOTOGRAFÍA: Luis Malibrán

Me llamo Luis Malibrán, soy un fotógrafo de moda, publicidad y editorial, con estudio en Madrid. A lo largo de 30 años de carrera, he publicado editoriales en prácticamente todas las revistas de tirada nacional: Elle, Marie Claire, Vogue, Telva, Woman, Glamour… y series de moda y retratos en los dominicales de El País, El Mundo y ABC.

Editorial de belleza
Editorial de belleza
Editorial de belleza

He hecho fotos y videos para las campañas publicitarias de marcas como Loewe, Adolfo Domínguez, El Corte Inglés, Continental Airlines, Roberto Verino, L’Oreal, Cortefiel, Nivea, Tous…

En fin, mogollón de medios y campañas.

Pero, tal vez, lo más interesante que he aprendido es no ser siempre complaciente con los clientes, aunque sí con mis «víctimas», es decir, quien se pone delante de mi cámara.

Al fin y al cabo suele ser con quien tengo un contacto más cercano.

Sea una modelo, un deportista, un escritor, un político o la propia reina Leticia, de lo que se trata es de que sienta que está teniendo una conversación visual conmigo y no con el ojo de vidrio impersonal que tenemos en medio.

En las campañas publicitarias, por supuesto, debo cumplir con las exigencias de un equipo que ha estudiado los objetivos de público y de los medios en los que se presentan, pero pienso que un creador debe aportar ideas, y eso me obliga a plantear otras posibilidades, a provocar la discusión y cuestionar la idea inicial correcta y previsible, y si no vale lo que propongo, pues nada, a resolver lo más cerca de la perfección lo que me piden.

Carmen Chacón
Cayetana Fitz-James Stuart

Después de tantos años, tantos maestros y tantas situaciones, he llegado a la conclusión de que la fotografía debe mostrar la mayor parte posible de nosotros mismos como autores, incluso en las campañas comerciales. Los grandes fotógrafos a los que admiro, como Javier Vallhonrat, Peter Lindbergh, Richar Avedon, Nadav Kander, por citar una «pole position», siempre lo han hecho y no solo han triunfado ellos, sino las imágenes por las que les han pagado sus clientes.

Llevo casi desde mis inicios, como fotógrafo, dando clases en academias y foros de fotografía y desde hace algunos años, incluso en universidades y esto me hizo pensar que debía volverme algo más «listillo», estudiar y conseguir herramientas que me permitiesen hablar y compartir con más propiedad en qué consiste en la práctica real la creatividad fotográfica. Siempre me ha alucinado esa gente que da talleres de creatividad y lanza perlas como «para ser más creativo tienes que hacer cosas diferentes…” y se cree que ha aportado algo.

Entonces me puse a estudiar la Gestalt (una corriente psicológica que estudia la percepción), estudié hipnosis Ericksoniana, y después de 7 años de formación, me puse a estudiar psicología, y aún no he parado de limpiarme telarañas del interior.

Todo esto ha cambiado mi forma profesional de hacer fotos, de mirarme a mí mismo y, sobre todo, de enseñar fotografía.

Antonio Banderas
Leo Messi
Pau Gasol

En éstos últimos años, además de seguir trabajando en prensa digital y de papel y en publicidad, he desarrollado un proyecto personal de retratos que fue nominado al premio LOBA (Leica Oskar Barnak Award) de fotografía, lo que llaman «el Óscar» de la fotografía, y he escrito para la Editorial Planeta, el libro «Fotografía para Dummies» que habla de cómo aplicar la técnica fotográfica al disfrute de hacer fotos. Y sigo dando clases y haciendo talleres en escuelas, universidades y grupos de fotógrafos interesados en cambiar o afianzar su forma de hacer fotos.

 Me da pena ver fotografías aburridas en moda, publicidad y retrato.

Ahora que tenemos un acceso facilísimo a los referentes fotográficos que nos han traído al mundo visual en el que estamos y a la gente súper creativa que está cambiando la manera de utilizar las imágenes para transportarnos a sus mundos. No tenemos perdón.

María Adanez
Pastora Vega

Creo que esa idea de que las fotos deben ser correctas o no deben provocar demasiado, es alienante.

El arte debe ser provocador, pero no como sinónimo de agresividad o confrontación, que a veces es con lo que se confunde la provocación, sino como una forma de despertar emociones, de sorprender nuestro inconsciente y hacernos ver lo cotidiano de otra manera, como «¡ahí va! ¿Eso estaba ahí?», al descubrir otra interpretación de lo cotidiano o lo familiar.

En mis talleres trato de que la gente salga con ganas de más, pero no con más ganas de taller, sino con ganas de hacer más fotos, de analizar desde otro punto de vista sus imágenes y sus formas de disfrutar o vivir de la fotografía.

Siempre que nos hacen un encargo o afrontamos un proyecto personal, tenemos la responsabilidad de cumplir con las expectativas de un cliente o de nosotros mismos, pero esas expectativas a veces son tan concretas que hacen que el proceso pierda el sentido, porque en ese proceso se producen cambios y aprendizajes que nos obligan a cambiar el rumbo y al final las opciones que llevamos a la redacción, las que aparecen mientras trabajamos en la localización o durante la posproducción, deben tener ese toque personal del fotógrafo, porque el director de arte no es el fotógrafo, el maquetador tampoco es el fotógrafo, la modelo no es fotógrafa y el cliente, aunque a veces lo crea, tampoco lo es.

Se trata de valorar cada parte del equipo y como responsable final del proceso, haber aportado una imagen que sorprende y que hace que nos detengamos en la página de la revista o en la web o el post en el que está nuestra foto.

Eduardo Guerrero (bailaor)
Tania martín (bailarina)
Editorial moda

Tratar de concretar todo esto es lo que más me ha obsesionado y me sigue obsesionando como fotógrafo y ahora también como teórico del aprendizaje de la fotografía y de la creatividad en general.

Hugo Silva

Coordenadas para encontrarme:

NJOY Art!

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