ESCULTURA / CERÁMICA: Ana Escobar Macías

En una sociedad orientada hacia la individualidad y la tecnología, mi praxis visita memorias, mitos y prácticas comunitarias, abrazando lo individual en lo colectivo y celebrando el vínculo como motor de avance. Uso materiales como la arcilla y medios como la fotografía, el vídeo y la performance, atendiendo al proceso como propia herramienta de creación. Con una mirada ecofeminista, busco confrontar el consumismo patriarcal, abriendo espacios amables de encuentro y reflexión donde imaginar futuribles horizontales, sociales e inclusivos.

Ciclo Mujer

Hace pocos años que la cerámica y el mundo rural llegan de la mano a mi vida. Creo que ambas realidades me han invitado a entrar en conceptos como los vínculos colectivos, los conocimientos pretecnológicos y los cuidados como centro de la economía y la sociedad. Así los trabajos cerámicos Seis menos (presentada en ARCO 2024) y Retrato de un pueblo (2025) hablan de modos de vivir en lo rural, de la sabiduría ancestral del construir, del compartir y del colectivo. Modos de vida que ya no existen: la era, los lavaderos comunales, las calles empedradas, el salir al fresco, el muro seco; y que me seducen, erotizan y esperanzan cuando imagino futuros más afectuosos. 

Seis menos
Seis menos
Seis menos
Seis menos

En ambas obras las piezas tridimensionales actúan como negativos fotográficos del siglo pasado: son copias fieles de objetos y lugares del pueblo en el que ahora vivo, que a su vez hace de espejo infinito de las ruralidades en este país. Estas piezas escultóricas tienen que ver por un lado con mi aterrizaje fortuito al mundo de la cerámica y por otro, con un legado de más de veinte años de praxis en arte-fotografía y performance, siempre envuelta en un interés por las personas, por la esencia humana. 

Retrato de un pueblo

Mi vinculación con el arte-fotografía ha implicado un modo de estar en el mundo. Mi praxis fotográfica está vinculada a la fotografía vernácula y al álbum de familia. Ha girado alrededor de mis vínculos y apegos con personas, y con objetos simbólicos (dígase la ‘foto’ impresa). Si lo simplifico más, podría decir que me interesan las cosas y las personas con las que he compartido y comparto vida, memoria y territorio. Y así fue mi praxis durante los casi veinte años que viví, estudié, trabajé, enseñé, creé y expuse en Londres, antes de mi llegada a la sierra de Huelva.

Todo esto queda reflejado en Developing Photographs (Revelando/criando fotografías), un cuerpo de trabajo de fotografía expandida formado por siete performances, creado entre 2015 y 2017. Esta obra es una exploración biográfica de mi dependencia con el medio fotográfico en relación al álbum de familia. En ella llevo a cabo experimentos pseudocientíficos y rituales pseudotribales, observando las etapas alquímicas y jugando con ideas jungianas y psicoanalíticas. También juego a usar el inconsciente como si fuese un laboratorio fotográfico donde ‘revelo’ fotos de mi álbum familiar.

Developing Photographs
Developing Photographs
Developing Photographs
Developing Photographs

Del mismo modo, echando la mirada atrás, rescato The Urge (El impulso). Ésta es una obra puramente fotográfica que nace en 2008 como un experimento para investigar el impulso fotográfico desde el deseo. Por un lado atiendo a la teoría freudiana de la pulsión de muerte, mientras que a nivel fotográfico invito a mi pareja a tomarle una foto (siempre en el mismo lugar) cada vez que quiero tener sexo con él, sustituyendo así el placer carnal por el de fotografiar. El resultado fue un ciclo de imágenes performadas que pasan por el humor, la desgana y la frustración.

The Urge
The Urge

Casi veinte años después, con años de terapia regular, horas de estudio auto gestionado y mi paso por la formación Gestalt, la performance y el estudio del ser siguen estando presentes en mi praxis. En El cuerpo lleva la cuenta (2022), el cuerpo se convierte en territorio donde se manifiestan los agravios del campo de batalla mente-soma. Y es que, aunque hablo de mi daño, a lo largo de la performance, performer y público se convierten en una constelación conectada de historias humanas. Porque nadie existe sol@. Esta pieza nace como respuesta al libro ‘El cuerpo lleva la cuenta: Cerebro, mente y cuerpo en la superación del trauma’ de Bessel van der Kolk.

Imago
Imago
Imago

Más recientemente, en la performance Puentes (2026), propongo una experiencia con la otra/el otro, desde un lugar propio que puede resultar quizás extraño y vulnerable. Mi rol como artista es el de facilitar y sostener el espacio donde se da la vivencia grupal. Esta performance experiencial tiene el propósito de conectarnos con asuntos como la empatía, la ternura, la diversión y la importancia de la comunidad. Desde hace tres años mi praxis va en relación coherente con mi proyecto TierraFuego, en Galaroza (Huelva) donde trabajo con personas desde el barro y la gestalt, y hacia un mayor bienestar personal y comunitario.

Puentes

En estos últimos años de camino, la cerámica y la terapia me han permitido cambiar el foco de adentro, a afuera. Y así como antes creaba fotos como un modo de entender el mundo, ahora creo piezas que hablan de otras personas como un modo de entender (me) en el mundo.

Vivo y trabajo en las ruralidades desde Galaroza, Huelva (España).