Antonino Parrilla García

El guardián. Poliéster patinado. 120 x 254 cm.

Antonino Parrilla García. Sevilla, 1944.

Estudia en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Sevilla y en La Facultad de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría de Sevilla. 

Desde 1987, cuando presentó sus relieves en la Galería Haurie, de Sevilla, a la actualidad, se han sucedido más de una veintena de muestras personales. Ha participado en un gran número de exposiciones colectivas en España, Italia, Francia, Marruecos y Estados Unidos.

Ha creado obras para portadas de varios discos de diferentes géneros musicales. Sus creaciones han sido premiadas en múltiples concursos de carteles.

Serie Atlántida II. Reducción refractaria 2000. 45×65 cm
Serie Atlántida IV. Reducción refractaria 2000. 45 x 65 cm

El perfil artístico de Antonino Parrilla se acomoda por entero a su filosofía de vida, a su modo de ser y de estar en la vida. He aquí a un personaje que ha tenido la rara cualidad de adecuar su entorno y sus vicisitudes a la tarea fundamental que escogiera libre de ataduras exteriores: el arte. 

De entre los muchos compromisos sobrevenidos que se le ofrecían, Antonino fue desplegando una suerte de renuncias tan caras a su situación cuanto más alejadas de su condición familiar. El hacer del hombre comporta la elaboración y definición de un proyecto continuado y perseverante de acciones que se prolongarán durante gran parte de la vida. Esa realización en Antonino no pudo ser más deliberada. Si por condición inicial su hacer debió encaminarse al mundo de la empresa o al de los negocios, por su libre albedrío arriesgó su futuro en orden a su elección. Un hombre que renuncia a un confortable proyecto que le viene heredado para dedicar sus afanes al incierto mundo de la creación artística conforma un raro ejemplar de ciudadano, un material para el estudio antropológico y un señalado caso de conducta social. 

Serie Atlántida I. Reducción refractaria 2000. 65×45 cm

Pero lo que importa a la sociedad, no sólo es el personaje que está detrás de una obra, sino a la obra misma aislada de su autor. El hombre libre de ataduras acepta un compromiso de búsqueda constante y transforma su tiempo en hallazgo inesperado, en fuente de creación. 

Antonino Parrilla es uno de esos señaladísimos casos de artista creador. Un creador es alguien que, partiendo de una idea, un elemento, un rasgo o una nota dados, es capaz de generar una variación nueva, una distinción original, una transformación nunca antes hecha. Antonino Parrilla es un creador de ámbitos, de mundos que sugieren interconexión de humanidades con planetas, armonías celestes donde la pequeñez del ser humano produce escenas ora magníficas ora ridículas. Creador de barros endurecidos por el fuego, coloreados por elementos telúricos, volcánicos, apocalípticos. Creador de relieves en arcillas, poliéster, bronce, óleos, esmaltes. ¿Creador de fantasías que se disputan un pequeño lugar en la realidad?: no estoy tan seguro, pues lo que el artista intuye va más allá de la miserable y rutinaria realidad. No creo que haya una disposición diferente de elementos reales. Considero, sin embargo, que hay una verdadera creación de un mundo que el artista revela, denuncia, intuye o sugiere. Un paisaje nuevo poblado por seres en los que probablemente estamos, pero no nos reconocemos. 

Observo una primera abstracción fronteriza y muy pegada con una nueva figuración. He aquí un fragmento del cosmos que nos integra. Antonino nos lo presenta en su grandeza y esboza su plenitud. A esa misma figuración pertenecen sus materiales cerámicos. A ese mismo mundo. En el primer caso el artista ha mirado hacia lo alto; en el segundo su mirada se ha detenido en el micro mundo terráqueo. ¿Abstracciones? Me parece que todas estas morfologías definen con precisión armonías o procesos ulteriores que el artista nos acerca a una inquietante y dudosa comprensión, pues el arte de Antonino provoca inevitablemente en mí, como simple contemplador, la idea de un universo que parte de elementos ínfimos pero que, regido por una energía de sublime plasticidad, crece hasta la desmesura de verme mota de polvo, grano de arena, insignificante bípedo sometido -¿también olvidado?- al cauce incomprensible y bellísimo de un tiempo superior. Paul Klee nos dejó escrito que el arte no reproduce lo visible, sino que hace visible. He ahí el propósito creador de Antonino Parrilla. He ahí unas maravillosas formas, paisajes todos de una moralidad evidente. He ahí, tras las rugosidades epidérmicas, la fundición del mundo. ¿Cómo permanecer ajeno a esa propuesta genésica? 

El Brujito. Reducción refractaria. 40x44cm
En el recuerdo. Poliéster patinado. 103 x 128 cm.

Dejé escrito al principio que el perfil artístico de Antonino se acomodaba por entero a su filosofía de vida, a su modo de ser y de presentarse en la vida: la humildad y el silencio le acompañan. Debe estar cerca de la paz que proviene de su integración con la naturaleza. El universo, finalmente, es inabarcable, pero el afecto, la proximidad familiar y la amistad entre los árboles y los pájaros, sobre la tierra roja, bajo la celeste bóveda, constituyen buenos apoyos para empezar a recorrerlo. 

Manuel Ponce

Facebook: Antonino Parrilla garcía

www.antoninoparrilla.com

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2 Comments

  1. Maravillosa mini biografía de un gran artista como es ANTONINO PARRILLA. Será eterno porq aparecerá siempre en la historia como uno de los grandísimos artistas del siglo xx. – xxi . Pero todavía si gran artista es aún mejor persona a la vista la cantidad de amigos y gente q le quiere. Hay un refrán q dice: SIEMBRA Y RECOGERÁS

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