DANZA: Antonio Najarro

Fotografía original para la portada. Autor: David Palacín
Portada NJOY diciembre 2021

Su pasión por la danza surge a la edad de 8 años en la Feria de Málaga, donde por primera vez vio flamenco y danzas folklóricas (las que interpretaban con guitarras, con cajones flamencos y con la caña le llamaron mucho la atención). 

Cuando descubrió ese mundo era muy introvertido pero, en el momento que se ponía a bailar, lo hacía sin ningún tipo de pudor y se sentía muy bien. Sus padres vieron que era algo muy positivo para él y para su carácter. Fue en ese momento cuando empezó su afición por la danza. 

Su familia es malagueña, y siempre les estará agradecido por el apoyo que recibió desde el 1º momento. Le inculcaron que, para dedicarse a la danza, tenía que estudiar y sacar buenas notas. Algo que agradece muchísimo, porque le ha ayudado a afrontar todo, como Embajador de la Danza Española, desde una óptica culturizada para poder comunicar danza, hablar idiomas y asumir y afrontar la vida en todos los sentidos. 

Antonio Najarro fotografiado por Pau Palacios

“En su familia no ha bailado nadie, él ha sido el primero de la generación familiar que se ha dedicado a bailar profesionalmente”

Con 15 años empezó a trabajar profesionalmente. Fue en la compañía de Teatro de Rafael Aguilar, en una gira por Austria de dos meses y medio.

Su primer rol como bailarín solista fue el de Escamillo (el torero en el Ballet Carmen). Si no hubiera tomado ese papel, está convencido de que no hubiera sentido lo que sintió en aquel momento en Austria, frente a 5 mil o 6 mil personas. Y eso fue lo que le dijo: «Tú te vas a dedicar a la danza porque no vas a sentir nunca algo tan especial como lo que estás sintiendo ahora mismo en el escenario».  

Trabajó con Antonio Gades como primer bailarín interpretando el papel de comendador (uno de los roles principales,), cuando Gades fue invitado como coreógrafo por el Ballet Nacional de España para crear su obra Fuenteovejuna.

Lo que aprendió con Gades era principalmente como interpretar los pasajes y las situaciones más fáciles. Es decir, lo difícil que era para él, y para todo bailarín, mostrar sencillez en el escenario (ellos están continuamente pensando en tener una máxima complejidad técnica y hacer cosas que no haya hecho nadie), y la obra de Gades se basa principalmente en presentar en escena pasajes, historias y obras argumentales de la vida cotidiana. 

Su mayor referente en el mundo de la danza fue el gran coreógrafo José Antonio Ruiz. Con él se ha sentido muy identificado, sobre todo por la pluralidad de artista, era un artista que dominaba perfectamente todos los estilos, un intérprete magnífico, elegante y con una gran técnica. De él aprendió, principalmente, el saber estar en un escenario, saber vestirse con elegancia y dominar todos los estilos de la danza española. Él fue la persona de la que más ha aprendido, y con el que interpretó muchos roles de primer bailarín en diferentes estilos de la danza española (flamenco, escuela bolera y danza estilizada). También entró a formar parte de su compañía “José Antonio y los Ballets Españoles.   

Hay otros grandísimos maestros que le han marcado mucho, con los que ha tenido la suerte de aprender y de ser primer bailarín en varios de sus ballets, como Alberto Lorca, Mariemma y el Maestro Granero. A todos ellos les admira mucho y le han aportado cosas diferentes, gracias a la diferencia de personalidad que tenía cada uno.

Carlos Romero, bailarín principal de la Compañía Antonio Najarro, fotografiado por Jorge Cueto
Tania Martin, bailarina principal de la Compañía Antonio Najarro, fotografiada por Jorge Cueto

Su decisión de optar a dirigir el Ballet Nacional de España fue llevada por el hecho de que, en el año 2011, era la primera vez que en España se hizo un concurso público para elegir las plazas de directores de las entidades que pertenecen al INAEM (Instituto Nacional de las Artes Escénicas y la Música), que a su vez pertenece al Ministerio de Cultura. 

Decidieron sacar un concurso público donde, los artistas que quisieran, podían presentar proyectos para dirigir el Ballet Nacional de España. 

Él tenía su compañía privada desde hace 10 años y estaban viajando por todo el mundo cuando, en una gira francesa, le anunciaron que su proyecto había quedado finalista. 

Él nunca creyó que le elegirían,  porque tenía 35 años y era muy joven para dirigir el Ballet Nacional. 

Cuando le eligieron tuvo dudas; tenía una compañía muy consolidada a la que tenía un gran cariño, eran una gran familia, llevaban 10 años girando por todo el mundo con cuatro producciones, y fue una gran incertidumbre tomar una decisión. Pero también pensó que, si tenía la oportunidad de dirigir la compañía más importante de danza de España, tenía que asumirlo. Seguramente iba a ser una gran experiencia, por eso tomó la sabia decisión de aceptar. 

Dirigir el Ballet Nacional le ha dado mucha experiencia, le ha enseñado a confiar en sí mismo y a llevar a cabo lo que tenía en mente: dar visibilidad a la danza española en todos sus estilos por todo el mundo, acercarla a los niños, acercarla a personas con diferentes tipos de discapacidad, asociarla a la moda, a la pintura, al deporte, al patinaje artístico y  la natación sincronizada. Y está muy satisfecho con el trabajo que han realizado. 

Tania Martin y Carlos Romero, bailarines principales de la Compañía Antonio Najarro, fotografiados por Pablo Gestoso

El bailarín de danza española es un bailarín único en el mundo, porque la danza española tiene una diversidad de estilos enorme”, nos dice. Y cuando habla de diversidad de estilos, habla de la escuela bolera (que es un estilo de danza española que se baila con zapatilla de ballet y que necesita que el bailarín que la interprete tenga una preparación en ballet clásico). Actualmente en la escuela bolera se baila con una calidad tremenda y exige una gran preparación  para hacer piruetas y todos los saltos de batería que se hacen. Al mismo tiempo, este virtuosismo de interpretación va acompañado de toques de castañuelas (no hay que olvidar que la castañuela es un instrumento que se empieza a tocar desde muy pequeño, que es muy complejo y que hay que estar practicando todos los días para llegar a interpretarlo con excelencia), de carácter, los quiebros de cintura y la expresión típica de la danza española.  

En España, además de la escuela bolera, tenemos un folklore muy rico y variado, de  norte a sur y de este a oeste. Tenemos muchos tipos diferentes de Jotas (como la famosa jota aragonesa), el Aurresku vasco, las Muñeiras gallegas, todas las Danzas extremeñas, salamantinas y todo el Folklore andaluz (que es absolutamente diverso). Unos se bailan con zapatos y complementos, otros se bailan con alpargatas dando saltos… Luego tenemos la danza estilizada (que es acompañada generalmente de castañuelas), donde han surgido los ballets argumentales más importantes de las grandes creaciones de Antonio Ruiz Soler, de Pilar López o de Mariemma; y que también tiene una gran exigencia técnica y artística. El cuarto género es el Flamenco

Para que un bailarín domine todos estos estilos tiene que ser un fuera de serie

A nivel muscular, por ejemplo, el bailarín de danza española trabaja movimientos musculares absolutamente diferentes, tu cuerpo se tiene que hacer a estar zapateando con una energía muy a tierra, estás con todo el peso en los riñones percutando con tu zapateado (se hace hoy día con un virtuosismo tremendo). Luego se tiene que poner unas zapatillas de ballet y bailar escuela bolera, dando saltos, baterías y haciendo piruetas en arabesque, attitude, pase, doublé tour en l’ air, grand jete… (toda la técnica del ballet clásico está incluida en la escuela bolera). Luego tiene que bailar jotas, y son unos cambios musculares tremendos. Todo esto es lo que hace que afirme, como hace en todas sus entrevistas, que el bailarín de danza española es el bailarín mejor preparado del mundo.

Alejandro Lara, bailarín de la Compañía Antonio Najarro, fotografiado por Jorge Cueto

En las generaciones de bailarines de hoy hay un nivel altísimo, cada vez hay más virtuosismo en la interpretación de la danza española, se investiga mas, hay propuestas súper interesantes. Lo que puede que eche un poco en falta en general, es la construcción de espectáculos. Cuando ve los bailarines de hoy en día, sin generalizar, algunos de ellos deberían dar más importancia a lo que es la interpretación de la danza que a la creación de un espectáculo, con todo lo que eso conlleva. A él siempre le gusta hablar de eso con ellos, y decirles que es tan importante como se crea y geste un espectáculo que lo que vas a desarrollar en el cómo intérprete; y eso, quizás, es algo en lo que se deberían centrar a nivel de interpretación.

Piensa que, aunque cada vez menos, todavía sigue habiendo prejuicios con respecto a los hombres que deciden dedicarse al mundo de la danza. 

Lo están experimentando con toda la actividad pedagógica que han hecho, porque han ido muchos padres de alumnos a ver funciones del Ballet Nacional y han salido entusiasmados, porque han visto que el bailar simplemente es una forma de expresar con el movimiento todo lo que una persona siente y quiere decir. Pero cree que habría que hacer muchísimo hincapié, e incidir mucho más, en desarrollar la sensibilidad del hombre, de la mujer y de los niños. Lo que pasa es que no estamos acostumbrados. 

Él está convencido de que el hombre tiene un porcentaje de miedo a mostrar su sensibilidad, y la verdad es que no lo entiende muy bien. Generalmente, la mujer expresa su sensibilidad con mayor espontaneidad y más naturalidad, pero al hombre todavía le cuesta. Cree que hay que quitar esas barreras y quitar esos conceptos, el hombre tiene que llorar, el hombre tiene que reír, el hombre tiene que vestirse de mujer para interpretar lo que quiera, sin tener absolutamente nada que ver con su orientación sexual, y el hombre tiene que mostrar su sensibilidad, porque eso va a hacer que desarrolle muchos planos de su forma como persona, se va a convertir en una persona mucho más comprensiva, más accesible. La sensibilidad, tanto en el hombre como en la mujer, hay que fomentarla. 

Tania Martin, bailarina principal de la Compañía Antonio Najarro, fotografiada por Fermín Rodríguez

A los 25 años fundó su compañía, estuvo diez años con ella, y puso en pie cuatro obras. Tres de ellas fueron obras de fusión, en las que fusionaba diferentes géneros, como en «Tango Flamenco», su primer espectáculo, donde fusionaba el tango argentino y la danza española. El segundo espectáculo fue «Flamenco Oriental», en el que fusionaba la danza oriental y la danza española. En el tercer el espectáculo «Jazzing flamenco», fusionaba el Jazz, el Blues y el Soul con la danza española. Su cuarto espectáculo fue «Suite Sevilla», inspirada en la creación del gran guitarrista Rafael Riqueni, «Suite Sevilla».  Éste ha sido el espectáculo de corte más tradicional de danza española que ha realizado.  

El bailarín que forme parte de su compañía de danza tiene que ser un bailarín muy versátil, con una gran preparación técnica en todos los estilos de la danza española y tener un buen físico como bailarín. Que domine el uso de la castañuela, que es algo que caracteriza mucho sus creaciones, y que tenga una facilidad de movimiento (porque él tiene un sello muy marcado, en el que le gusta mucho incluir el movimiento contemporáneo). 

En sus coreografías hay un gran componente técnico. Siempre está encima de todos los detalles, está convencido de que para que una obra tenga éxito, tienes que estar pendiente de todo. Por supuesto tiene que delegar y rodearse de un buen equipo pero, al final, la última determinación, la última supervisión la tiene que hacer él (las luces, el vestuario, la escenografía…). 

Ha tenido la experiencia con su compañía privada, en la que no tenía medios económicos y tuvo que empezar todo de cero. Su madre le cosía el vestuario, él iba a comprar todos los tejidos, también viajaba y se reunía con todos los directores de teatros y de festivales. Aprendió tres idiomas para poder hacerlo y armaba sus propios dossiers de prensa. Eso le hizo aprender mucho y, sobre todo, adquirir una dinámica de supervisión, que es muy importante. 

“Si quieres que un producto sea cien por cien tuyo, tienes que supervisar absolutamente todo para que tenga tu olor, por así decirlo”  

A la hora de buscar inspiración para crear sus obras, dependiendo de la obra o de la creación, sigue una formula u otra. Hay veces que tiene una idea que quiere desarrollar y entonces hace un encargo musical (la idea puede venir generalmente inspirada en todo lo que está viviendo). 

Le encanta el cine, la pintura y la moda, eso le inspira a la hora de crear algo. Y hay otros momentos que tal vez escucha una música ya creada, y esa música le inspira y quiere coreografiarla, habla con el compositor (le encanta saber qué es lo que pensó o que sentía a la hora de componer esa música, si es un compositor que sigue vivo). También depende del proyecto, hay proyectos que le encargan y son obras argumentales, entonces tiene que prepararse y estudiar mucho la obra argumental que va a poner en pie, y el proceso de creación musical es lo primero. Para él es la base de toda creación, una música con la que se sienta a gusto, una música que describa perfectamente lo que quiere representar. Al vestuario también le da muchísima importancia. Piensa que a la hora de realzar una creación de danza hay muchos factores como las luces y la escenografía que, cada ballet es un mundo diferente. 

Y también piensa mucho en el público a la hora de crear el espectáculo (el público tiene que disfrutar y emocionarse viendo cualquier espectáculo que construya).

La fotografía le encanta, y sobre todo intenta, siempre que les hacen un reportaje, mostrar que son bailarines y que haya danza en las fotografías. Le encanta dirigir a los bailarines en las sesiones de fotos, en la mayoría de sus sesiones hay movimiento de tejidos, expresión, movimiento de pelo, etc. Le gusta que las fotografías hablen, que den esa sensación etérea, volátil o que haya fuerza en las miradas y en las expresiones, dependiendo de la temática. 

De izquierda a derecha: Lidia Gomez, Alba Exposito, Alejandra de Castro, Cristina Carnero y Marina Bravo. Bailarinas de la compañía Antonio Najarro, fotografiadas por Jorge Cueto

Recientemente ha creado Danza & Empresa, junto a Bea González, donde realiza conferencias para grandes empresas nacionales e internacionales desde las emociones más profundas. Estas ponencias están basadas en su experiencia como bailarín y coreógrafo desde hace más de 30 años, están llenas de valores que, en una perfecta simbiosis, consigue vincular al mundo de la empresa, de cualquier ámbito o sector. 

Incluye elementos de una potencia visual hasta ahora desconocida, adentra a la audiencia en un ecosistema de trabajo singular y estimulante.

Sus vinculaciones en la creación de coreografías para Patinaje Artístico sobre Hielo y Natación Sincronizada, han conseguido numerosas medallas de oro en Campeonatos del Mundo y Juegos Olímpicos.

También ha coreografiado varios desfiles de moda, que se han convertido en los desfiles con más visualizaciones en redes sociales.

«Malagueña». Coreografía para natación sincronizada
Coreografía «Poeta», medalla de oro para el campeón del mundo Suizo Stephane Lambiel (2007)
Coreografía para el desfile Oteyza. Mercedes Benz Fashion Week Madrid 2017

Antonio reivindica que: Tenemos que estar todos muy unidos en el sector de la danza, tenemos que apoyarnos (independiente del formato o agrupación que tengamos), ya sea una pequeña compañía o una compañía nacional e internacional de danza, cuanto mejor nos vaya a cada uno de nosotros, mejor le irá a la danza en general. Todos somos responsables de divulgar y dar comunicación a la danza, tenemos que estar todas las horas que precisamos en los estudios ensayando y repitiendo movimientos en frente de un espejo pero, también tenemos que recordar que estamos dentro de un mundo que está viviendo y desarrollando sociedades diferentes. Somos responsables de impregnar al mundo, y a la sociedad, de danza. Para ello tenemos que hacer un esfuerzo y saber comunicarla, atraer al público para que acuda a un teatro a ver danza. No solo por como bailemos, sino por como la comunicamos, por como la expresamos, la vendemos en fotografías o en videos. Todos tenemos que esforzarnos para que se engrandezca la danza en este mundo. 

Se considera una persona agradecida, agradece continuamente, y no puede decir una sola persona, porque son bastantes personas a las que tiene que agradecer mucho en su vida el haber llegado a donde está ahora. ¡A todos ellos, GRACIAS! 

Terminamos con una frase que le caracteriza: 

Nada se consigue de un día para otro. Si quieres perdurar y mantenerte en el complejo mundo de la danza, tienes que evolucionar paso a paso, con constancia, disciplina y rigor”  

Antonio Najarro, fotografiado por Luis Saguar

NJOY Dance!

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